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13 de enero de 2014

Un Niño a Bordo



Un niño abordó un avión para viajar a Nueva York, llamando la atención de todos, sube al avión con boleto en mano, busca su asiento y se sentó al lado mío. Se veía un niño educado, seguro e inteligente. Me miró, sonrió, sacó un libro y comenzó a dibujar, pintar y colorear. A pesar de su corta edad, acaso unos 8 años, no presentaba rasgos de ansiedad ni nerviosismo al despegar el avión. El vuelo no fue muy bueno, hubo tormenta y mucha turbulencia. De momento una sacudida fuerte, y todos estaban muy nerviosos, pero el niño mantuvo su calma y serenidad en todo momento ¿Cómo lo hacía?, ¿Por qué su calma? Hasta que una mujer frenética le preguntó;- Niño: ¿no tienes miedo?- "No señora”, contestó el niño y mirando su libro de pintar le dice:- ”Mi padre es el piloto”... A lo largo del camino nos vamos a encontrar con sucesos que nos sacudan como en una turbulencia. Habrá momentos en los que no veremos el terreno sólido y nuestros pies no pisarán lugar seguro. No veremos dónde sostenernos, estaremos inseguros. En esos tiempos hay que recordar que nuestro PADRE es el piloto. A pesar de las circunstancias, nuestras vidas están puestas en el creador. Así que la próxima vez que llegue una tormenta a tu vida o si en este momento estás pasando por una, alza tu mirada al cielo, CONFÍA y di para ti mismo/a: ¡¡Mi PADRE es el piloto!!
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24 de febrero de 2013

Todos Somos Dios (Anthony de Mello IV)


Cierto día, iba paseando por una calle cuando de repente vi a una niño hambriento, sucio y tiritando de frío dentro de sus harapos.
Me encolericé y le dije a Dios:
- ¿Por qué permites estas cosas?
- ¿Por qué no haces nada para ayudar a esa pobre niño?
Esperé la respuesta, pero fue en vano.
Sin embargo, aquella noche, cuando menos lo esperaba, Dios respondió a mis preguntas airadas:
- Ciertamente que he hecho algo.
- Te he hecho a ti.
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19 de enero de 2013

El Pequeño Pez (Anthony de Mello I)



“Usted perdone”, le dijo un pez a otro, “es usted más viejo y con más experiencia que yo y probablemente podrá usted ayudarme. Dígame: ¿dónde puedo encontrar eso que llaman Océano? He estado buscando por todas partes, sin resultado”.

“El Océano”, respondió el viejo pez, “es donde estás ahora mismo”. “

¿Esto? Pero si esto no es más que agua… Lo que yo busco es el Océano”, replicó el joven pez, totalmente decepcionado, mientras se marchaba nadando a buscar en otra parte.

Se acercó al Maestro, vestido con ropas sannyasi y hablando el lenguaje de los sannyasi: “He estado buscando a Dios durante años. Dejé mi casa y he estado buscándolo en todas las partes donde El mismo ha dicho que está: en lo alto de los montes, en el centro del desierto, en el silencio de los monasterios y en las chozas de los pobres”.

“¿Y lo has encontrado’”, le preguntó el Maestro.

“Sería un engreído y un mentiroso si dijera que sí. NO; no lo he encontrado. ¿Y tú?”

¿Qué podía responderle el Maestro? El sol poniente inundaba la habitación con sus rayos de luz dorada. Centenares de gorriones gorjeaban felices en el exterior, sobre las ramas de una higuera cercana. A lo lejos podía oírse el peculiar ruido de la carretera. Un mosquito zumbaba cerca de su oreja, avisando que estaba a punto de atacar… Y sin embargo aquel buen hombre podía sentarse allí y decir que no había encontrado a Dios, que aún estaba buscándolo.

Al cabo de un rato, decepcionado, salió de la habitación del Maestro y se fue a buscar a otra parte.
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9 de enero de 2013

Pedaleando



La vida es como andar en bicicleta, te caes, sólo si dejas de pedalear.
Al principio veía a Dios como el que me observaba como un juez que llevaba cuenta de lo que hacía mal, como para ver si merecía el cielo o el infierno cuando muriera.
Parecía como si la vida fuera un viaje en bicicleta, pero era una bici de dos plazas, y noté que Dios viajaba atrás y me ayudaba a pedalear.
No sé cuándo sucedió, no me di cuenta cuándo fue que el sugirió que cambiáramos lugares, lo que sí sé es que mi vida no ha sido la misma desde entonces.
Cuando yo tenía el control, yo sabía a dónde iba, era un tanto aburrido pero predecible.
Era la distancia mas corta entre dos puntos.
Pero cuando El tomó el liderazgo, el conocía otros caminos, diferentes, hermosos, por las montañas, a través de paisajes, velocidades increíbles.
Lo único que podía hacer, era sostenerme; aunque pareciera una locura, El sólo me decía: PEDALEA!
Me preocupaba y ansiosamente le preguntaba: ¿A dónde me llevas? el solo sonreía y no me contestaba, así que comencé a confiar en él.
Me olvidé de mi aburrida vida y comencé una aventura, y cuando yo decía "estoy asustado", El se inclinaba un poco para atrás y tocaba mi mano.
El me llevó a conocer gente con dones, dondes de sanidad y aceptación, y de gozo.
Ellos me dieron esos dones para llevarlos en nuestro viaje, viaje de dios y mio.
Y allá íbamos otra vez, él me dijo; "comparte estos dones, dalos a la gente, son sobrepeso" y así lo hice: a la gente que conocimos. Encontré que en el dar yo recibía y mi carga era ligera.
El sabía cómo doblar para dar vueltas cerradas, brincar para librar obstáculos llenos de piedras, inclusive volar para evitar horribles caminos.
Y ahora estoy aprendiendo a callar y a pedalear, por extraños lugares.
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28 de diciembre de 2012

La Carta que Jesús me hizo Redactar

 
En cierta ocasión estando al lado de Jesús, me dijo: Hermano, debes escribir esto para quien lo necesite. Y tomé dictado de esto que hoy te brindo...

“Hola hermano, ¿Me recuerdas? Soy yo, Jesucristo, aquel hijo de Dios que dio su vida por tu alma, pero más que eso, soy tu hermano, el que te brinda la luz del mundo, y te guía cuando te sientes en penumbra...”

“Sabes, desde donde me encuentro, te miro constantemente, siempre estás bajo mi velo y jamás te aparto de mi, aún cuando te empeñas en salir de mi rebaño, con todo mi infinito amor te recojo y te vuelvo a mi padre...”

“Hoy te he visto un tanto preocupado, sabes, conozco tu corazón, he visto en ti lo que te acongoja y que te tiene así, y hoy que estás en este estado de tranquilidad aparente, quisiera decirte algo, yo con mi infinito amor, y con la ternura que me deja el padre darte como mi amado hermano, te digo lo que he visto en ti y que quizás te tenga así...”

“He visto que te esfuerzas tanto por estar en mi gracia, que te has dejado cegar en varias ocasiones y entre tanto te desvías del camino que te he marcado...”

“Si, no me mires con esa cara de extrañeza, se que te parece has cumplido con todo lo que te he encomendado durante tu camino, pero recuerda que los excesos son malos para los seres humanos, pues su imperfección los lleva a desviarse con facilidad... recuerda... yo te dije ‘si alguien te pide andar un kilómetro, anda con él dos’ pero no por ello harás por ir con él hasta su destino, porque aquel que no deja seguir el camino de su prójimo, le hace mas daño por hacerlo dependiente, y mas vulnerable a las tentaciones del diablo.”

“Yo te dije ‘quién si su hijo le pide pan, le da una piedra’ Mas si no le darás una piedra, tampoco lo deleites con un banquete pues tu eres su hermano, y como tal está en ti protegerlo, no mimarlo, si tu le das todo, que será de él cuando tengas que alejarte, lo harás inútil y no sabrá él mismo como servir a su prójimo.”

“Yo te dije ‘aquel que crea en mi, déjelo todo y sígame’, pero no por eso se lo darás al primero que te salga al camino, recuerda yo te pongo en el camino a la gente que te necesita, pero Satanás que tiene libre potestad sobre lo terrenal, también te pone trampas, si tu le das todo a uno solo, no crees que lo haces peor, pues no se lo habrá sabido ganar, ayúdalo, bríndale lo que necesita mas no en derroche, pues si se sabe ayudar, yo mismo le daré los dones que se gane siete veces más.”

“Yo te dije, ‘el sano no requiere médico, sino el enfermo’ pero ningún médico va en busca del enfermo, el enfermo es quien en su libertad decide ir al médico, no busques tu a quien debes ayudar, ni te aferres a quienes no quieren cambiar, yo se bien quienes son los indicados para que solo tu los puedas ayudar, deja que yo te los envíe, no los busques.”

“¿Recuerdas como viví yo? Siempre valoré al ser humano, a mis hermanos, pero ante todo me supe valorar a mi, y no fue por vanidad que me puse ante el mundo como hijo de Dios, sino porque para poder darle valor a un prójimo, debo primero darme valor yo mismo”

“¿Cómo es posible? Imagina, tu eres un constructor salido de universidad, el día que tu hagas una casa, ¿De quien te sentirás mas halagado al darte un cumplido, de un albañil o de un constructor reconocido? Pues así es también para tu prójimo, ¿Cómo crees que valore él su vida más? ¿Diciéndoselo un hermano que se valora a si mismo, o que se pierde disminuyéndose a si mismo?”

“No mal interpretes mis palabras ‘los últimos serán los primeros’ Los últimos en entender, son los primeros en lamentarse, pero también los últimos en rendirse son los primeros en ver el fruto de sus logros, no te rindas, no claudiques pero no quieras comerte al mundo en 6 días... ¿Comprendes?”

“Importante sobre todo, en ese enunciado... ‘los últimos en los que piensas normalmente son los primeros en quienes debes de pensar’... Dime en tu afán por ayudar, ¿Quiénes son los últimos en quienes piensas ayudar? Así es, tu familia, te afanas tanto en salvar al mundo que olvidas que tu mundo comenzó por tu familia.”

“No olvides el mayor ejemplo que te di, dediqué 30 años de mi vida a la familia, y solo 3 años a salvar al mundo, no es casualidad; todo lo que viví fue enseñanza, esta en ti aprender, no quieras ver, si no mas bien dedícate a observar... esa es la respuesta.”

“Hermano mío, mi corazón está contigo y estaré todos los días de tu vida a tu lado, no creas que me olvido de ti, y se que lo que haces, lo haces pensando siempre que es en mi nombre... pero recuerda que la primordial enseñanza que te pude dejar fue:”

“Yo estoy contigo, mi corazón, mi conciencia, mi espíritu está en ti, busca la respuesta en tu corazón, ábrete a las soluciones que te dejo en el mundo, mi voz está en el aire, mis ejemplos en la naturaleza, mi consuelo en la brisa y en las nubes que te brindan cobijo del sol que te quema, no estás solo, yo te hablo cada día de tu vida, esta solo en ti querer escucharme...”

Gonzalo Sotelo Puente
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23 de noviembre de 2012

Un Cuento (Paulo Coelho VI)

 De Dios


Buda estaba reunido con sus discípulos cierta mañana, cuando un hombre se aproximó:
-¿Existe Dios? -le preguntó.
- Existe - respondió Buda.
Después del almuerzo se aproximó otro hombre:
-¿Existe Dios? -quiso saber.
- No, no existe -dijo Buda.
Al caer la tarde, un tercer hombre hizo la misma pregunta:
-¿Existe Dios?
- Usted tendrá que decidir -respondió Buda.
Cuando el hombre se marchó, un alumno comentó, indignado:
- Maestro, ¡qué absurdo! ¿Cómo da usted respuestas diferentes para la misma pregunta?
- Porque son personas diferentes, y cada una llegará a Dios por su propio camino. El primero confiará en mi palabra. El segundo hará todo para probar que estoy errado. Y el tercero sólo cree en aquello que es capaz de escoger por sí mismo.

Paulo Coelho
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22 de noviembre de 2012

La Ceremonia Del Té (Paulo Coelho V)





Consigo que mi editor, Maseo Masuda, finalmente me invite a la tradicional ceremonia del té. Él piensa que no voy a entender bien: "no pasa nada especial", me repite varias veces.
Nos vamos hacia una montaña cerca de Hakone, entramos en un pequeño cuarto, y su hermana, vestida ritualmente con un kimono nos sirve el té. Sólo eso: pero todo se hace con tanta seriedad y protocolo, que una práctica cotidiana se transforma en un momento de comunión con el Universo.
El maestro de té, Okakusa Kasuko, explica lo que acontece: "la ceremonia es la adoración de lo bello. Todo el esfuerzo se concentra en la tentativa de llegar a lo Perfecto a través de los gestos imperfectos de la vida cotidiana. Toda su belleza consiste en respetar las cosas simples que hacemos, pues ellas pueden llevarnos a Dios".
Si un simple encuentro para beber té puede llevarnos a Dios, qué decir de las otras oportunidades que se presentan a diario -sin que nos demos cuenta.
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13 de noviembre de 2012

Sencillamente



Nada Irreal Existe, Nada Real Puede Ser Amenazado: En eso Radica la PAZ de Dios..

Cariños, Naty
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