Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos. Mostrar todas las entradas

12 de octubre de 2020

Los seis ciegos y el elefante



En la Antigüedad, vivían seis hombres ciegos que pasaban las horas compitiendo entre ellos para ver quién era el más sabio. Exponían sus saberes y luego decidían entre todos quién era el más convincente.

Un día, discutiendo acerca de la forma exacta de un elefante, no conseguían ponerse de acuerdo. Como ninguno de ellos había tocado nunca uno, decidieron salir al día siguiente a la busca de un ejemplar, y así salir de dudas.

 Puestos en fila, con las manos en los hombros de quien les precedía, emprendieron la marcha enfilando la senda que se adentraba en la selva. Pronto se dieron cuenta que estaban al lado de un gran elefante. Llenos de alegría, los seis sabios ciegos se felicitaron por su suerte. Finalmente podrían resolver el dilema.

El más decidido, se abalanzó sobre el elefante con gran ilusión por tocarlo. Sin embargo, las prisas hicieron tropezar y caer de bruces  contra  el costado del animal. “El elefante  –exclamó– es como una pared de barro secada al sol”.
El segundo avanzó con más precaución. Con las manos extendidas fue a dar con los colmillos. “¡Sin duda la forma de este animal es como la de una lanza!”
Entonces avanzó el tercer ciego justo cuando el elefante se giró hacía él. El ciego agarró la trompa y la resiguió de arriba a abajo, notando su forma y movimiento. “Escuchad, este elefante es como una larga serpiente”.
Era el turno del cuarto sabio, que se acercó por detrás y recibió un suave golpe con la cola del animal, que se movía para asustar a los insectos. El sabio agarró la cola y la resiguió con las manos. No tuvo dudas, “Es igual a una vieja cuerda” exclamo.
El quinto de los sabios se encontró con la oreja y dijo: “Ninguno de vosotros ha acertado en su forma. El elefante es más bien como un gran abanico plano”.
El sexto sabio que era el más viejo, se encaminó hacia el animal con lentitud, encorvado, apoyándose en un bastón. De tan doblado que estaba por la edad, pasó por debajo de la barriga del elefante y tropezó con una de sus gruesas patas. “¡Escuchad! Lo estoy tocando ahora mismo y os aseguro que el elefante tiene la misma forma que el tronco de una gran palmera”.
Satisfecha así su curiosidad, volvieron a darse las manos y tomaron otra vez la senda que les conducía a su casa. Sentados de nuevo bajo la palmera que les ofrecía sombra retomaron la discusión sobre la verdadera forma del elefante. Todos habían experimentado por ellos mismos cuál era la forma verdadera y creían que los demás estaban equivocados.

Leer más...
Bookmark and Share

5 de enero de 2014

Riqueza y Pobreza


Una vez, un padre de una familia acaudalada llevó a su hijo a un viaje por el campo, con el firme propósito de que viera cuan pobre era la gente del campo que comprendiera el valor de las cosas y lo afortunados que eran ellos.
Estuvieron por espacio de un día y una noche completos en la granja de una familia campesina muy humilde.
Al concluir el viaje y de regreso a casa el padre le pregunta a su hijo:
-¿ Que te pareció el viaje?
-!!Muy lindo papá!!
-¿Viste que tan pobre y necesitada puede ser la gente?
-¡ Si ¡
-¿Y que aprendiste?
-Vi que nosotros tenemos un perro en casa, y ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una piscina de 25 metros, ellos tienen un arroyo que no tiene fin. Nosotros tenemos lámparas importadas en el patio, ellos tienen miles de estrellas. Nuestro patio llega hasta el limite de la casa, el de ellos tiene todo el horizonte. Especialmente papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia. Tú y mamá tienen que trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo y rara es la vez que charlan conmigo.
Al terminar el relato, el padre se quedó mudo...y su hijo agregó:
-Gracias papá, por enseñarme lo ricos que podríamos llegar a ser.
Leer más...
Bookmark and Share

2 de enero de 2014

De La Carreta Vacía


Caminaba con mi padre, cuando se detuvo en una curva y, después de un pequeño silencio, me preguntó:
- ¿Oyes algo más, que el cantar de los pájaros?
Agudicé mis oídos y algunos segundos después, le respondí:
- Sí, es el ruido de una carreta.
- Éso es, - me dijo. - Es una carreta vacía.
Pregunté a mi padre:
- ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aún no la hemos visto?
Entonces, otra vez mas, me mostró su sabiduría:
- Es muy fácil darse cuenta: "Cuánto mas vacía está la carreta, mayor es el ruido que hace"
"Me convertí en adulto y hasta hoy, cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna o violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y tratando con superioridad a los demás... O a aquellos, que no pueden estar, sin el estímulo de parlantes o de un televisor, que impiden todo tipo de diálogo, tengo la impresión de oir la voz de mi padre diciendo:
- "Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace" Y a la vez : "cuánto se regocija el corazón, cuando vemos pasar una carreta repleta de carga preciosa... Silenciosa... Plena.
Leer más...
Bookmark and Share

30 de diciembre de 2013

La Media Cobija


Don Roque era ya un anciano cuando murió su esposa, durante largos años había trabajado con ahínco para sacar adelante a su familia. Su mayor deseo era ver a su hijo convertido en un hombre de bien, respetado por los demás, ya que para lograrlo dedicó su vida y su escasa fortuna.
A los 70 años Don Roque se encontraba sin fuerzas, sin esperanzas, solo y lleno de recuerdos. Esperaba que su hijo, brillante profesional, le ofreciera su apoyo y comprensión, pero veía pasar los días sin que este apareciera y decidió por primera vez en su vida pedirle un favor a su hijo.
Don Roque tocó la puerta de la casa donde vivía su hijo con su familia.
- ¡Hola papá! ¡Qué milagro que vienes por aquí!
- Ya sabes que no me gusta molestarte, pero me siento muy solo, además estoy cansado y viejo.
- Pues a nosotros, nos da mucho gusto que vengas a visitarnos, ya sabes que esta es tu casa.
- Gracias hijo, sabía que podía contar contigo, pero temía ser un estorbo. Entonces ¿no te molestaría que me quedara a vivir con ustedes? ¡me siento tan solo!
- ¿Quedarte a vivir aquí?, sí... claro... pero no se si estarías a gusto. Tú sabes, la casa es chica, mi esposa es muy especial...y luego los niños..
- Mira hijo, si te causo muchas molestias olvídalo, no te preocupes por mí, alguien me tenderá la mano.
- No padre no es eso, sólo que... no se me ocurre dónde podrías dormir. No puedo sacar a nadie de su cuarto, mis hijos no me lo perdonarían... o sólo que no te moleste dormir en el patio...
- ¿Dormir en el patio? Está bien.
El hijo de Don Roque llamó a su hijo Luis de 12 años:
- Dime papá.
- Mira hijo, tu abuelo se quedará a vivir con nosotros. Tráele una cobija para que se cubra en la noche.
- Sí, con gusto papá... ¿y dónde va a dormir?
- En el patio, no quiere que nos incomodemos por su culpa.
Luis subió por la cobija, tomó unas tijeras y la cortó en dos partes.
En ese momento llegó su padre:
- ¿Qué haces Luis? ¿Por qué cortas la manta de tu abuelo?
- Sabes papá, estaba pensando...
- ¿Pensando qué?
- En guardar la mitad de la cobija para cuando tú seas viejo y vayas a vivir a mi casa.
Leer más...
Bookmark and Share

29 de diciembre de 2013

La Caja de los Besos


Hace ya un tiempo, un hombre castigó su pequeña niña de 3 años por desperdiciar un rollo de papel de envoltura dorado.

El dinero era escaso en esos día, por lo que explotó en furia, cuando vio a la niña tratando de envolver una caja para ponerla debajo del árbol de navidad.

Mas sin embargo,la niña le llevó el regalo a su padre la siguiente mañana y dijo: ‘”Esto es para ti, Papito’”.

Él se sintió avergonzado de su reacción de furia, pero éste volvió a explotar cuando vio que la caja estaba vacía.

Le volvió a gritar diciendo:
-”Qué no sabes que cuando das un regalo a alguien, se supone que debe haber algo adentro?”

La pequeñita volteó hacia arriba con lágrimas en los ojos y dijo:
- ”Oh papito, no está vacía, yo soplé besos adentro de la caja, Todos para ti, papi.”

El padre se sintió morir puso sus brazos alrededor de su niña y le suplicó que lo perdonara.
Se ha dicho que el hombre guardó esa caja dorada cerca de su cama por años y siempre que se sentía derrumbado, él tomaba de la caja un beso imaginario y recordaba el amor que su niña había puesto ahí.

En una forma muy sensible, cada uno de nosotros humanos hemos recibido un recipiente dorado, Lleno de amor incondicional y besos de nuestros hijos, Amigos, familia o de Dios.

Nadie podría tener una propiedad o posesión más hermosa que esta.

Proverbios 10:12
El odio despierta rencillas;
Pero el amor cubrirá todas las faltas.
Leer más...
Bookmark and Share

27 de diciembre de 2013

Estrellas de Mar


En ciertos lugares del mundo, existen playas que, después que baja la marea, quedan cubiertas por millones de estrellitas de mar, totalmente indefensas, ya que todavía no han desarrollado su caparazón. Su delicada piel no soporta el calor del sol y terminan muriendo.

Un día, caminando por la playa, reparé en un niño que se agachaba a cada momento, recogía algo de la arena y lo lanzaba al mar. Hacía lo mismo una y otra vez…
Tan pronto como me aproximé, me di cuenta de que el niño recogía a las frágiles estrellitas de mar y una a una las arrojaba de nuevo al mar.

Intrigado, le pregunté por qué estaba haciendo eso y me respondió:
–Estoy devolviendo estas estrellas de mar al agua. Como ves, la marea es baja y si no las arrojo rápido, morirán aquí deshidratadas.
Entiendo, le dije, pero debe haber millones de estrellitas de mar sobre la playa y nunca podrías devolverlas a todas. ¡Son demasiadas! Quizás no te hayas dado cuenta de que esto mismo sucede probablemente en cientos de playas a lo largo de la costa, ¿acaso no estás haciendo algo que no tiene sentido?
El niño sonrió, se inclinó, tomó una estrellita de mar y mientras la lanzaba de vuelta al mar me respondió:
Para ésta sí tuvo sentido… para ésta y ésta también. El hombre sonrió, se inclinó, tomó una estrella de mar, mientras decía y para ésta… y ésta…

Otras personas que estaban observando y escuchando lo que sucedía, tomaron la misma actitud. En un momento eran cientos. Se podía escuchar desde lejos como un coro que decía: Y ésta… y ésta…
Cada acto de amor que hagamos a nuestros seres queridos, amigos, compañeros de trabajo, conocidos o no, es una estrellita que devuelves al mar…

Sé que en este mundo complicado y materialista, un solo gesto de ternura y solidaridad tal vez no alcance. Pero si nos sumamos, como en la playa, lograremos que millones de almas en este mundo puedan tener una esperanza de vida y vivir en paz en las quietas y plácidas aguas de Dios.

¡¡Por favor ayúdame, hay tantas estrellitas, que si estoy yo solo, será imposible!!
Leer más...
Bookmark and Share

15 de noviembre de 2013

Sobre un Cuento



José iba en su nuevo automóvil, un gran Jaguar a mucha velocidad.
¿La razón? Llegaría tarde al trabajo si no corría.
Su automóvil Jaguar rojo brillante, era una de sus mas preciadas posesiones, cuando súbitamente… ¡Un ladrillo se estrelló en la puerta de atrás!
José frenó el auto y dio reversa hasta el lugar de donde el ladrillo había salido.
Se bajó del automóvil y vio a un niño sentado en el piso. Lo agarró, lo sacudió y le gritó muy enojado: ¿Qué demonios andas haciendo? ¡Te va a costar muy caro lo que le hiciste a mi auto! ¿Por qué me tiraste el ladrillo?

El niño llorando, le contestó: ‘Lo siento, señor, pero no sabía qué hacer, mi hermano se cayó de su silla de ruedas y está lastimado, y no lo puedo levantar yo solo. Nadie quería detenerse a ayudarme!’
José sintió un nudo en la garganta, fue a levantar al joven, lo sentó en su silla de ruedas,y lo revisó. Vio que sus raspaduras eran menores, y que no estaba en peligro.
Mientras el pequeño de 7 años empujaba a su hermano en la silla de ruedas hacia su casa, José caminó lentamente a su Jaguar, pensando…

Moraleja:

JOSÉ NUNCA LLEVÓ A REPARAR EL AUTO, DEJÓ LA PUERTA COMO ESTABA, PARA HACERLE RECORDAR QUE NO DEBÍA IR A TRAVÉS DE LA VIDA TAN RÁPIDO COMO PARA QUE ALGUIEN VENGA QUE TIRARLE UN LADRILLO PARA LLAMAR SU ATENCIÓN..
Leer más...
Bookmark and Share

8 de noviembre de 2013

Del Vaso de Agua


Un coordinador en una sesión grupal levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la típica pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío? Sin embargo, preguntó: - ¿Cuánto pesa este vaso? Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos. El coordinador respondió: "El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará. El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, más difícil de soportar se vuelve." Y continuó: "Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellas un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada." Acuérdate de soltar el vaso!!
Leer más...
Bookmark and Share

3 de noviembre de 2013

El anillo



“Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?”

El maestro, sin mirarlo, le dijo:

-Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después…- y haciendo una pausa agregó: Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

-E…encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

-Bien- asintió el maestro.

Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, agregó- toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete ya y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió.

Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.

Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta.

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, monto su caballo y regresó.

Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.

Entró en la habitación.

-Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

-Qué importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él, para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

-¡¿58 monedas?!-exclamó el joven.

-Sí -replicó el joyero- Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé… si la venta es urgente…

El Joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

-Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.
Leer más...
Bookmark and Share

10 de septiembre de 2013

Un cuento para Reflexionar

 




¡Hola! Me llamo Augusto, tengo un año y medio y no sé muy bien qué significa esto. Lo que sí sé es que cuando se me cae el chupete, o cuando entre las sábanas se me pierde mi oso de peluche, es tal mi desesperación que lloro, grito y pataleo para que mis padres me hagan caso y resuelvan mi problema.
¡Qué angustia me agarró! ¡Esos sí que son problemas complicados!
¡Hola! Soy Augusto, tengo 8 años, me encanta jugar al fútbol. El mes pasado me saqué una nota estupenda en matemáticas y ¿adivinen qué? Mis padres me compraron una pelota profesional; yo era el niño más feliz del mundo.
Todo era felicidad hasta hoy, porque la pelota se me pinchó y mi madre me dijo que no iba a comprarme otra porque no sé cuidarla.
¡Qué angustia me agarré! ¡Estos sí que son problemas complicados!
¿Qué tal? Tengo 15 años y me llamo Augusto Arias. Alguna vez se preguntaron ¿Quién soy?, ¿Por qué nací acá? ¿Qué será de mi futuro? ¿Por qué yo soy yo y no otra persona? En realidad me doy cuenta que con tantas complicaciones en que pensar, la vida se va haciendo más difícil y que es francamente difícil descifrar el enigma de la vida.
¡Qué angustia tengo! ¡Estos sí que son problemas complicados!
¡Qué onda! ¿Cómo estás?, me llamo Augusto, alias "EL TORITO" y voy a cumplir la grandiosa edad de 18 años. Tengo bajas cuatro materias, y creo que estoy recontra liquidado, soy un verdadero fracaso, no sirvo para nada.
No quiero ni pensar en la reacción de mis viejos cuando se enteren. Y eso no es todo, lo que me tiene peor es esa chica que conocí hace un tiempo, me parece que me enamoré de la guacha, pero es un poco boba. No sé que hacer, no sé que decir, no sé como actuar. Esta vida no vale un carajo; ¡Cómo me gustaría ser niño otra vez, en esa edad uno no tiene problemas!
¡Qué angustiado estoy! ¡Estos sí que son problemas complicados!
¿Qué tal? Soy el Contador Augusto Arias, ésta empresa donde trabajo no me paga lo suficiente, lo que me merezco.Estudié toda una vida y...? Es esto lo que recibo? ¡No es posible! Con esta crisis que nos ahoga a todos y este gobierno que nos hunde más en la mierda cada día que pasa. Ya no soy feliz como cuando era adolescente; entonces no había preocupaciones, no tenía responsabilidades.¿Qué problemas tenía yo? Tenía casa, comida, ropa; todo por delante, mi única obligación era el colegio. Les diré una cosa: ¡prepárense para el futuro! Porque está lleno de problemas complicados.
¡Qué angustia!
Gusto en conocerlos, soy el Máster en Ciencias Económicas Augusto Arias Menta; soy padre de familia, no es fácil serlo.
Mis hijos mal que bien la van llevando, pero la que no me banco más es a mi esposa, no es la misma que conocí hace 18 años, ¡bendita edad!, cuando construís castillos en el aire, soñás con ser millonario, famoso, o como cuando estaba en la universidad y tenía el mundo a mis pies. Ahora todo es diferente; la vida es recontra más dura que lo que parece en realidad, estoy sintiendo una gran angustia ante la impotencia de no poder hacer nada para cambiar el mundo.
Definitivamente ¡Estos sí que son problemas complicados!
¡Opa! ¡Ya soy abuelo! Mi nieto se llama Augusto, como yo. Gracias a Dios goza de buena salud. ¡Qué suerte poder gozar de salud! Si yo la tuviera sería el hombre más feliz del mundo, haría tantas cosas que no puedo hacer... caminaría por el parque de la mano con esa bendita mujer que tengo desde hace 50 años, jugaría con mi nieto a la pelota, viajaría de vez en cuando con la plata que pude juntar y que ahora se me va en puros remedios.
¡Qué lastima que la vida sea tan angustiosa y esté llena de problemas!
¿Qué pasa? No sé dónde estoy! Aquí solo veo una luz allá lejos, al final del camino, hace un tiempo me morí, pero, en realidad, no me morí, sigo existiendo ...Tarde me dí cuenta de que la vida es más sencilla de lo que parece, de que en realidad estuve muerto en vida, quejándome de todo, sintiendo que la vida era para sufrir, no entiendo por qué me preocupaba por un estúpido sonajero, por una pelota pinchada, ¿Qué importa que tuviese 4 materias bajas o todas las materias o que me quedara repetidor?
¿Por qué le tenía miedo a esa mujer que llegó a ser mi esposa y que sólo de viejo supe valorar?
¿A quién diablos le importa el gobierno? ¿Por qué me preocupaba de mi salud cuando lo único que tenía era un simple resfrío?
Lo más importante era que ... ¡Estaba vivo! ¡Tenía sueños! Tenía esperanzas!
Yo mismo me impuse el peor castigo que se puede imponer un ser humano: NO VIVIR LA VIDA. Tarde me dí cuenta de que en realidad no existen los problemas complicados, tarde me dí cuenta de que el secreto de la vida es vivir intensamente cada momento, tarde me dí cuenta de que el secreto de la vida es aprovechar cada día y ser más feliz con lo que ya tenés.
El no darte cuenta de eso, ¡Ese sí que es un problema complicado!
Leer más...
Bookmark and Share

20 de febrero de 2013

Cortar Vínculos (Anthony de Mello III)


Cuando el maestro se hizo viejo y enfermó, los discípulos no dejaban de suplicarle que no muriera.
El maestro les dijo:
- Si yo no me voy, ¿cómo podréis llegar a ver?
- ¿Y qué es lo que no vemos mientras tú estás con nosotros? – preguntaron ellos.

Pero el maestro no dijo ni una palabra.

Cuando se acercaba el momento de su muerte, los discípulos le preguntaron:
- ¿Qué es lo que vamos a ver cuando tú te hayas ido?

Y el maestro, con una pícara mirada en los ojos, respondió:
- Todo lo que he hecho ha sido sentarme a la orilla del río y daros agua.
- Cuando yo me haya ido, confío en que sepáis ver el río.

Anthony de Mello
Leer más...
Bookmark and Share

19 de enero de 2013

El Pequeño Pez (Anthony de Mello I)



“Usted perdone”, le dijo un pez a otro, “es usted más viejo y con más experiencia que yo y probablemente podrá usted ayudarme. Dígame: ¿dónde puedo encontrar eso que llaman Océano? He estado buscando por todas partes, sin resultado”.

“El Océano”, respondió el viejo pez, “es donde estás ahora mismo”. “

¿Esto? Pero si esto no es más que agua… Lo que yo busco es el Océano”, replicó el joven pez, totalmente decepcionado, mientras se marchaba nadando a buscar en otra parte.

Se acercó al Maestro, vestido con ropas sannyasi y hablando el lenguaje de los sannyasi: “He estado buscando a Dios durante años. Dejé mi casa y he estado buscándolo en todas las partes donde El mismo ha dicho que está: en lo alto de los montes, en el centro del desierto, en el silencio de los monasterios y en las chozas de los pobres”.

“¿Y lo has encontrado’”, le preguntó el Maestro.

“Sería un engreído y un mentiroso si dijera que sí. NO; no lo he encontrado. ¿Y tú?”

¿Qué podía responderle el Maestro? El sol poniente inundaba la habitación con sus rayos de luz dorada. Centenares de gorriones gorjeaban felices en el exterior, sobre las ramas de una higuera cercana. A lo lejos podía oírse el peculiar ruido de la carretera. Un mosquito zumbaba cerca de su oreja, avisando que estaba a punto de atacar… Y sin embargo aquel buen hombre podía sentarse allí y decir que no había encontrado a Dios, que aún estaba buscándolo.

Al cabo de un rato, decepcionado, salió de la habitación del Maestro y se fue a buscar a otra parte.
Leer más...
Bookmark and Share

2 de diciembre de 2012

Humildad



Hace un tiempo, un científico descubrió el arte de reproducirse a sí mismo tan perfectamente que resultaba imposible distinguir el original de la reproducción.

Un día se enteró de que andaba buscándole el Ángel de la Muerte, y entonces hizo doce copias de sí mismo. El ángel no sabía cómo averiguar cuál de los trece ejemplares que tenía ante sí era el científico, de modo que los dejó a todos en paz y regresó al cielo. Pero no por mucho tiempo, porque, como era un experto en la naturaleza humana, se le ocurrió una ingeniosa estrategia. Regresó de nuevo y dijo: "Debe de ser usted un genio, señor, para haber logrado tan perfectas reproducciones de sí mismo, sin embargo, he descubierto que su obra tiene un defecto, un único y minúsculo defecto".

El científico pegó un salto y gritó: "¡Imposible! ¿Dónde está el defecto?"."Justamente aquí", respondió el ángel mientras tomaba al científico de entre sus reproducciones y se lo llevaba consigo.

"Todo lo que hace falta para descubrir al 'ego' es una palabra de adulación o de crítica". No te olvides nunca que la persona realmente "genia" es, sobre todo, humilde siempre...

Leer más...
Bookmark and Share

23 de noviembre de 2012

Un Cuento (Paulo Coelho VII)

 El Pato y La Gata



-¿Cómo es que usted se inició en la vida espiritual? -preguntó uno de los discípulos al maestro Sufi Shams Tabrizi.
- Mi madre decía que yo no estaba lo suficientemente loco como para internarme en un hospicio, ni era lo suficientemente santo para entrar en un monasterio -respondió Tabrizi. -Entonces decidí dedicarme al sufismo, donde aprendemos a través de la meditación libre.
- ¿Y cómo le explicó eso a su madre?
- Con la siguiente fábula: alguien le acercó un patito a una gata para que la gata lo tomara a su cargo. Este seguía a su madre adoptiva por todas partes, hasta que un día, ambos llegaron frente a un lago. Inmediatamente el patito entró en el agua, mientras que la gata, desde la orilla, gritaba: ¡Sal de ahí! ¡Te vas a morir ahogado!
"Y el patito respondió: no, madre, descubrí lo que es bueno para mí, y esto es que estoy en mi ambiente. Voy a continuar aquí, aunque tú no sepas lo que significa un lago."

Paulo Coelho

 
Leer más...
Bookmark and Share

Un Cuento (Paulo Coelho VI)

 De Dios


Buda estaba reunido con sus discípulos cierta mañana, cuando un hombre se aproximó:
-¿Existe Dios? -le preguntó.
- Existe - respondió Buda.
Después del almuerzo se aproximó otro hombre:
-¿Existe Dios? -quiso saber.
- No, no existe -dijo Buda.
Al caer la tarde, un tercer hombre hizo la misma pregunta:
-¿Existe Dios?
- Usted tendrá que decidir -respondió Buda.
Cuando el hombre se marchó, un alumno comentó, indignado:
- Maestro, ¡qué absurdo! ¿Cómo da usted respuestas diferentes para la misma pregunta?
- Porque son personas diferentes, y cada una llegará a Dios por su propio camino. El primero confiará en mi palabra. El segundo hará todo para probar que estoy errado. Y el tercero sólo cree en aquello que es capaz de escoger por sí mismo.

Paulo Coelho
Leer más...
Bookmark and Share

22 de noviembre de 2012

Un Cuento (Paulo Coelho IV)

El Pan y La Manteca

 
Nuestra tendencia es siempre la de creer en la famosa "ley de Murphy": todo lo que hacemos siempre tiende a salir mal. Hay una interesante historia al respecto:
Un hombre tomaba tranquilamente su café de la mañana. De repente, el pan sobre el que acababa de untar manteca, cayó al piso.
¡Cual no fue su sorpresa cuando, al mirar hacia abajo, vio que la parte donde había untado la manteca había caído boca arriba! El hombre consideró que estaba en presencia de un milagro: contento, fue a conversar con sus amigos acerca de lo ocurrido -y todos se mostraron sorprendidos porque el pan, cuando cae al suelo, siempre queda con la parte de la manteca boca abajo, ensuciando todo.
- Tal vez seas un santo -dijo uno. -Y estás recibiendo una señal de Dios.
La historia fue pronto conocida en la pequeña aldea, y todos se pusieron a discutir animadamente lo ocurrido: ¿cómo es que, contrariamente a lo que se decía, el pan de aquel hombre había caído al suelo de esa manera? Como nadie conseguía dar con la respuesta adecuada, fueron a buscar a un maestro que vivía en las cercanías, y le contaron la historia.
El maestro pidió una noche para rezar, reflexionar, pedir inspiración divina. Al día siguiente, todos volvieron a verlo, ansiosos por escuchar la respuesta.
- Es una solución muy simple -dijo el maestro. -La verdad, el pan cayó al suelo exactamente como debía caer; fue la manteca la que estaba untada del lado equivocado.

Paulo Coelho
Leer más...
Bookmark and Share

Un Cuento (Paulo Coelho III)

Dónde Está El Paraguas


Al cabo de diez años de aprendizaje, Zenno creía que ya podía ser elevado a la categoría de maestro zen. Un día lluvioso, fue a visitar al famoso profesor Nan-in.
Al entrar en la casa de Nan-in, éste preguntó:
- ¿Has dejado tu paraguas y tus zapatos del lado de afuera?
- Por supuesto -respondió Zenno. -Es lo que manda la buena educación. Actuaría de la misma manera en cualquier lugar.
- Entonces dime, ¿pusiste el paraguas a la derecha o a la izquierda de tus zapatos?
- No tengo la menor idea, maestro.
- El budismo zen es el arte de tener conciencia total sobre lo que hacemos -dijo Nan-in. -La falta de atención a los pequeños detalles puede destruir por completo la vida de un hombre. Un padre que sale corriendo de la casa, puede olvidar un puñal al alcance de su hijo pequeño. Un samurai que no mira todos los días su espada, terminará por encontrarla oxidada cuando más necesite de ella. Un joven que olvida llevarle flores a su amada, va a terminar por perderla.
 Y Zenno comprendió que aunque conociera bien las técnicas zen del mundo espiritual, había olvidado aplicarlas en el mundo de los hombres.

Paulo Coelho
Leer más...
Bookmark and Share

El Amor (Paulo Coelho I)


Existen momentos en los que nos gustaría mucho ayudar a quienes amamos, pero no podemos hacer nada: o las circunstancias no permiten que nos aproximemos, o la persona permanece cerrada ante cualquier gesto de solidaridad y apoyo.

Entonces sólo nos resta el amor. En los momentos en que todo es inútil, aún podemos amar - sin esperar recompensas, cambios ni agradecimientos.

Si conseguimos actuar de esta manera, la energía del amor empieza a transformar el universo que nos rodea. Cuando esta energía aparece, siempre consigue realizar su trabajo.

"El tiempo no transforma al hombre. El poder de la voluntad no transforma al hombre. Lo transforma el amor", dice Henry Drummond.

Leí en el diario el caso de una criatura, en Brasilia, que fue brutalmente golpeada por sus padres. Como resultado su cuerpo perdió la capacidad de movimiento y además quedó sin habla.

Internada en el hospital, fue cuidada por una enfermera que le decía diariamente "yo te quiero". Aunque los médicos sostenían que no conseguía escucharla y que sus esfuerzos eran inútiles, la enfermera continuaba repitiendo "Yo te quiero, no lo olvides".

Tres semanas después, la criatura había recuperado sus movimientos. Cuatro semanas después, volvía a hablar y a sonreír.

La enfermera nunca concedió entrevistas, y el diario no publicaba su nombre - pero queda aquí el registro, para que no olvidemos nunca que el amor cura.

El amor transforma, el amor cura. Pero a veces el amor construye trampas mortales, y termina destruyendo a la persona que decidió entregarse por completo. ¿Qué sentimiento complejo es éste que - en el fondo - es la única razón para continuar vivos, luchando, procurando mejorar?

Sería una irresponsabilidad intentar definirlo porque, como todo el resto de los seres humanos, yo solamente consigo sentirlo. Se escriben miles de libros, se estrenan obras teatrales, se producen films, se crean poesías, se tallan esculturas en madera o mármol, pero, a pesar de ello, todo lo que el artista puede transmitir es la idea de un sentimiento, pero no el sentimiento en sí mismo.

No obstante, aprendí que este sentimiento está presente en las pequeñas cosas y se manifiesta en la más insignificante de las actitudes que tomamos; por lo tanto es necesario tener el amor siempre en mente cuando actuamos o dejamos de actuar.

Coger el teléfono y decir la palabra de cariño que postergamos. Abrir la puerta y dejar entrar a quien necesita nuestra ayuda. Aceptar un empleo. Abandonar un empleo. Tomar la decisión que estábamos dejando para después. Pedir perdón por un error que cometimos y que no nos deja en paz. Exigir un derecho que tenemos.

Abrir una cuenta en el florista, que es más importante que el joyero. Poner la música bien alta cuando la persona amada esté lejos, pero bajar su volumen cuando se halla cerca. Saber decir "sí" y "no", porque el amor lidia con todas las energías del hombre. Descubrir un deporte que pueda ser practicado por ambos. No seguir ninguna receta, ni siquiera las contenidas en este párrafo, porque el amor requiere creatividad.

Y cuando nada de eso sea posible, cuando lo que resta es apenas soledad, entonces acordarse de una historia que un lector me envió una vez:
"Una rosa soñaba día y noche con la compañía de las abejas, pero ninguna venía a posarse en sus pétalos.

La flor, sin embargo, continuaba soñando. Durante sus largas noches imaginaba un cielo donde volaban muchas abejas que venían a besarla cariñosamente. Así conseguía resistir hasta el día siguiente, cuando volvía a abrirse con la luz del sol.

Cierta noche, conociendo la soledad de la rosa, la luna preguntó:
- ¿Tú no estás cansada de esperar?
- Quizás. Pero tengo que seguir luchando.
-¿Por qué?
- Porque si no me abro, me marchitaré."

En los momentos en que la soledad parece destruir toda la belleza, la única manera de resistir es continuar abiertos.

Paulo Coelho
Leer más...
Bookmark and Share

18 de noviembre de 2012

El Ataúd



Un día, cuando los empleados llegaron a trabajar, encontraron en la recepción
un enorme letrero en el que estaba escrito:
"Ayer falleció la persona que impedía el crecimiento de Usted en esta empresa.
Está invitado al velorio en el área de deportes".
Al comienzo, todos se entristecieron por la muerte de uno de sus compañeros,
pero después comenzaron a sentir curiosidad por saber quién era el que estaba
impidiendo el crecimiento de sus compañeros y la empresa.
La agitación en el área deportiva era tan grande que fue necesario llamar a
los de seguridad para organizar la fila en el velorio.
Conforme las personas iban acercándose al ataúd, la excitación aumentaba:
¿Quién será el que estaba impidiendo mi progreso?
¡Qué bueno que el infeliz murió!!
Uno a uno, los empleados agitados se aproximaban al ataúd, miraban al difunto y
tragaban seco.
Se quedaban unos minutos en el más absoluto silencio, como si les hubieran
tocado lo más profundo del alma.
Pues bien, en el fondo del ataúd había un espejo...
cada uno se veía a si mismo.....
A un lado del espejo, había un letrero que decía:
"Solo existe una persona capaz de limitar tu crecimiento:

¡TU MISMO!... "
Leer más...
Bookmark and Share

16 de noviembre de 2012

Sobre la Paz



Había una vez un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera en una pintura dibujar la paz perfecta.
Muchos artistas lo intentaron y presentaron sus obras en el palacio del rey, el gran día había llegado.

El rey observo y admiró todas las pinturas, pero solo hubieron dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.

La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban.
Sobre estas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas.
Todos quienes miraron esta pintura pensaron que esta reflejaba la paz perfecta.

La segunda pintura también tenia montañas pero estas eran escabrosas y descubiertas.
Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos.
Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua.
Todo esto no se revelaba para nada pacifico.

Pero cuando el rey observó cuidadosamente, miró tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido.
Allí, en medio del rugir de la violenta caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido ...

Paz perfecta ... el pueblo entero se preguntaba que cuadro elegiría el rey?

El sabio rey escogió la segunda, y explicó a la gente el porque...

"Porque," explicaba el rey, "Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz."

Autor desconocido
Leer más...
Bookmark and Share