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10 de septiembre de 2013

Un cuento para Reflexionar

 




¡Hola! Me llamo Augusto, tengo un año y medio y no sé muy bien qué significa esto. Lo que sí sé es que cuando se me cae el chupete, o cuando entre las sábanas se me pierde mi oso de peluche, es tal mi desesperación que lloro, grito y pataleo para que mis padres me hagan caso y resuelvan mi problema.
¡Qué angustia me agarró! ¡Esos sí que son problemas complicados!
¡Hola! Soy Augusto, tengo 8 años, me encanta jugar al fútbol. El mes pasado me saqué una nota estupenda en matemáticas y ¿adivinen qué? Mis padres me compraron una pelota profesional; yo era el niño más feliz del mundo.
Todo era felicidad hasta hoy, porque la pelota se me pinchó y mi madre me dijo que no iba a comprarme otra porque no sé cuidarla.
¡Qué angustia me agarré! ¡Estos sí que son problemas complicados!
¿Qué tal? Tengo 15 años y me llamo Augusto Arias. Alguna vez se preguntaron ¿Quién soy?, ¿Por qué nací acá? ¿Qué será de mi futuro? ¿Por qué yo soy yo y no otra persona? En realidad me doy cuenta que con tantas complicaciones en que pensar, la vida se va haciendo más difícil y que es francamente difícil descifrar el enigma de la vida.
¡Qué angustia tengo! ¡Estos sí que son problemas complicados!
¡Qué onda! ¿Cómo estás?, me llamo Augusto, alias "EL TORITO" y voy a cumplir la grandiosa edad de 18 años. Tengo bajas cuatro materias, y creo que estoy recontra liquidado, soy un verdadero fracaso, no sirvo para nada.
No quiero ni pensar en la reacción de mis viejos cuando se enteren. Y eso no es todo, lo que me tiene peor es esa chica que conocí hace un tiempo, me parece que me enamoré de la guacha, pero es un poco boba. No sé que hacer, no sé que decir, no sé como actuar. Esta vida no vale un carajo; ¡Cómo me gustaría ser niño otra vez, en esa edad uno no tiene problemas!
¡Qué angustiado estoy! ¡Estos sí que son problemas complicados!
¿Qué tal? Soy el Contador Augusto Arias, ésta empresa donde trabajo no me paga lo suficiente, lo que me merezco.Estudié toda una vida y...? Es esto lo que recibo? ¡No es posible! Con esta crisis que nos ahoga a todos y este gobierno que nos hunde más en la mierda cada día que pasa. Ya no soy feliz como cuando era adolescente; entonces no había preocupaciones, no tenía responsabilidades.¿Qué problemas tenía yo? Tenía casa, comida, ropa; todo por delante, mi única obligación era el colegio. Les diré una cosa: ¡prepárense para el futuro! Porque está lleno de problemas complicados.
¡Qué angustia!
Gusto en conocerlos, soy el Máster en Ciencias Económicas Augusto Arias Menta; soy padre de familia, no es fácil serlo.
Mis hijos mal que bien la van llevando, pero la que no me banco más es a mi esposa, no es la misma que conocí hace 18 años, ¡bendita edad!, cuando construís castillos en el aire, soñás con ser millonario, famoso, o como cuando estaba en la universidad y tenía el mundo a mis pies. Ahora todo es diferente; la vida es recontra más dura que lo que parece en realidad, estoy sintiendo una gran angustia ante la impotencia de no poder hacer nada para cambiar el mundo.
Definitivamente ¡Estos sí que son problemas complicados!
¡Opa! ¡Ya soy abuelo! Mi nieto se llama Augusto, como yo. Gracias a Dios goza de buena salud. ¡Qué suerte poder gozar de salud! Si yo la tuviera sería el hombre más feliz del mundo, haría tantas cosas que no puedo hacer... caminaría por el parque de la mano con esa bendita mujer que tengo desde hace 50 años, jugaría con mi nieto a la pelota, viajaría de vez en cuando con la plata que pude juntar y que ahora se me va en puros remedios.
¡Qué lastima que la vida sea tan angustiosa y esté llena de problemas!
¿Qué pasa? No sé dónde estoy! Aquí solo veo una luz allá lejos, al final del camino, hace un tiempo me morí, pero, en realidad, no me morí, sigo existiendo ...Tarde me dí cuenta de que la vida es más sencilla de lo que parece, de que en realidad estuve muerto en vida, quejándome de todo, sintiendo que la vida era para sufrir, no entiendo por qué me preocupaba por un estúpido sonajero, por una pelota pinchada, ¿Qué importa que tuviese 4 materias bajas o todas las materias o que me quedara repetidor?
¿Por qué le tenía miedo a esa mujer que llegó a ser mi esposa y que sólo de viejo supe valorar?
¿A quién diablos le importa el gobierno? ¿Por qué me preocupaba de mi salud cuando lo único que tenía era un simple resfrío?
Lo más importante era que ... ¡Estaba vivo! ¡Tenía sueños! Tenía esperanzas!
Yo mismo me impuse el peor castigo que se puede imponer un ser humano: NO VIVIR LA VIDA. Tarde me dí cuenta de que en realidad no existen los problemas complicados, tarde me dí cuenta de que el secreto de la vida es vivir intensamente cada momento, tarde me dí cuenta de que el secreto de la vida es aprovechar cada día y ser más feliz con lo que ya tenés.
El no darte cuenta de eso, ¡Ese sí que es un problema complicado!
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9 de septiembre de 2013

Como Anular a una Persona



El peor daño que se le hace a una persona es darle todo. Quien quiera anular a otro solo tiene que evitarle el esfuerzo, impedirle que trabaje, que proponga, que se enfrente a los problemas (o posibilidades) de cada día, que tenga que resolver dificultades.

Regálele todo: la comida, la diversión y todo lo que pida. Así le evita usar todas las potencialidades que tiene, sacar recursos que desconocía y desplegar su creatividad. Quien vive de lo regalado se anula como persona, se vuelve perezosa, anquilosada y como un estanque de agua que por inactividad pudre el contenido.

Aquellos sistemas que por “amor” o demagogia sistemáticamente le regalan todo a la gente, la vuelven la más pobre entre las pobres. Es una de las caras de la miseria humana: carecer de iniciativa, desaprovechar los talentos, potencialidades y capacidades con que están dotados casi todos los seres humanos.

Quien ha recibido todo regalado se transforma en un indigente, porque asume la posición de la víctima que sólo se queja. Cree que los demás tienen obligación de ponerle todo en las manos, y considera una desgracia desarrollarse en un trabajo digno.

Es muy difícil que quien ha recibido todo regalado, algún día quiera convertirse en alguien útil para sí mismo. Le parece que todos a su alrededor son responsables de hacerle vivir bien, y cuando esa “ayuda” no llega, culpa a los demás de su “desgracia” (no por anularlo como persona, sino por no volverle a dar). Solo los sistemas más despóticos impiden que los seres humanos desarrollen toda su potencialidad para vivir. Creen estar haciendo bonito, pero en definitiva están empleando un arma para anular a las personas. (No quiere decir que la caridad de una ayuda temporal no sea necesaria en momentos especiales).

Ana Cristina Aristazábal Uribe.
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9 de julio de 2013

Nadie Puede dar lo que no Tiene


Sólo cuando estas bien contigo mismo, puedes estar bien con los demás;
Sólo cuando manejas la soledad, puedes manejar una relación;
Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar y aceptarte para aceptar, ya que nadie puede dar lo que no tiene dentro de sí;
Ninguna relación te dará la paz que tu mismo no hayas creado en tu interior;
Ninguna relación te dará la felicidad que tu mismo no construyas;
Sólo podrás ser feliz con otra persona, cuando seas consciente de que eres feliz incluso cuando no está a tu lado;
Sólo podrás amar siendo independiente, sin tener que manejar ni manipular a los que dices querer;
Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, necesitas una autoestima equilibrada y la práctica de una libertad responsable;
Pretender que la otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es sólo una fantasía narcisista que sólo trae frustraciones.

Keila Annette Barris Vélez
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5 de noviembre de 2012

Recomendación



Hoy quiero recomendarles que visiten y sigan mi nuevo blog:

depsicologiayotrasyerbas.blogspot.com

Es un blog dedicado a cuestiones de mi profesión de psicóloga y otras cuestiones que tienen que ver con mis gustos particulares como es éste blog.

Cariñosamente, Natalia.
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7 de mayo de 2012

Se como tu eres



Una tarea, que muchas veces no es nada fácil,
pero que siempre que resulta, es exitosa.
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20 de diciembre de 2010

Consejos para vivir sin estrés

Todos deseamos tener una vida llena de paz y tranquilidad, libre de preocupaciones. Sin embargo, las circunstancias de la vida moderna nos exigen cada vez más esfuerzo, lo que nos genera una carga severa de estrés.
Por eso, a continuación te damos algunos sencillos tips para hacer tu vida más ligera.

1. Aprende a descansar. Haz una pausa de cinco a diez minutos por cada dos horas de trabajo que realices. Repite estas pausas en tu vida diaria y dedícalas a pensar en ti.

2. Aprende a decir NO sin sentirte culpable. Querer agradarle a todo el mundo implica un desgaste enorme y provoca sentimientos de frustración y culpa. Cuando no puedas o no quieras cumplir con algo que se te impone y que no es tu obligación, sólo di NO.

3. Planea tu día. Es bueno hacerlo, sólo asegúrate de dejar un espacio para cualquier imprevisto; debes estar consciente de que no puedes controlarlo todo.

4. Deja de sentir que eres indispensable en tu trabajo, en tu casa o en tu círculo social habitual. Lamento decepcionarte, pero el mundo entero funciona bien, aún si tú no estás presente.

5. Pide ayuda siempre que sea necesario. Sólo cerciórate de pedírsela a las personas correctas, en quien puedas confiar plenamente.

6. Separa los problemas reales de los imaginarios y elimínalos. Son una pérdida de tiempo y ocupan un espacio mental precioso que puedes reservar para cosas mucho más importantes.

7. Disfruta los placeres simples. Intenta descubrir el placer de cosas cotidianas como dormir, comer y pasear, sin creer que es lo máximo que puedes conseguir en la vida.

8. Tu familia no eres tú. Sí, ellos componen una parte de tu mundo, son una parte importante de ti, pero no forman tu identidad. Recuérdalo.

9. Cierra tus oídos a los chismes. No quieras saber si hablaron mal de ti, ni te atormentes con esa basura mental. Escucha cuando hablen bien de tu persona, pero no lo creas todo.

10. Aprende a ser flexible. La rigidez es buena en las piedras, no en los seres humanos. Trata de abrir tu mentalidad para descubrir nuevas alternativas a las mismas circunstancias.

11. Aprende a delegar. Si le encargas a alguien que haga algo, no pretendas supervisar cada paso hasta que termine la tarea. Eso es tan absurdo como contratar un plomero y pararte detrás de él para decirle cómo debe arreglar el fregadero.

Verás que al seguir estos pasos tan simples, tu vida poco a poco será más relajada y feliz. ¡ Atrévete y házlo!
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3 de diciembre de 2010

Haciéndonos cargo de nosotros mismos


La esencia de la grandeza radica en la capacidad de optar por la propia realización personal en circunstancias en que otras personas optan por la locura.

¿Debemos evitar hacer las cosas que realmente queremos hacer?, ¿ Viviremos nuestra vida como los demás quieren que la vivamos?.

Ante nuestra vida, tenemos la posibilidad de elegir aquello que queremos para ella. Nuestro modo de vivir, de sentir, de expresarnos de compartir, nuestras palabras, nuestros silencios.

El hacernos cargo de nosotros mismos significa dejar de lado ciertos mitos muy generalizados. Uno de ellos, es que hemos llegado a creer que una persona es inteligente si tiene una serie de títulos académicos; sin embargo el verdadero barómetro de la inteligencia es un vida feliz y efectiva vivida cada día y en cada momento de cada día. La capacidad de resolver problemas es un aditamiento útil a nuestra felicidad, pero si sabemos que a pesar de nuestra falta de habilidad para resolver cierto tipo de cosas podemos elegir lo que nos haga feliz, o que, por lo menos, podemos evitar lo que nos hará infelices, entonces somos inteligentes.

Podemos empezar a considerarnos inteligentes en base a cómo elegimos sentirnos ante circunstancias difíciles. Las dificultades de la vida son muy parecidas para todos. Todos los que están con otros seres humanos en cualquier contexto social tienen las mismas dificultades. Los desacuerdos, los conflictos, son parte de lo que significa ser un ser humano. Igualmente, la muerte, los accidentes, los desastres naturales, son acontecimientos que presentan problemas a todos los seres humanos.

Pero mientras algunas personas logran evitar el desaliento que inmoviliza y la infelicidad al enfrentarse con estos hechos, hay otros que se desploman, quedan inertes. Los seres humanos que reconocen los problemas y no miden la felicidad por la ausencia de problemas, ésos son las más inteligentes que conocemos.

Aprender a hacernos cargo de nosotros mismos implicará un proceso mental completamente nuevo. Debemos confiar en nuestra capacidad de sentir emocionalmente lo que elijamos sentir en cualquier momento de la vida.

Crecimos creyendo que no podemos controlar nuestras propias emociones; que la ira, el miedo, el amor y la alegría son cosas que nos pasan. Pero: un individuo no controla estas cosas, las acepta.

Los sentimientos no son simples emociones que nos suceden. Son reacciones que elegimos tener. No podemos tener un sentimiento sin antes haber experimentado un pensamiento. Si escuchamos un ruido en plena noche y pensamos que alguien entró para asaltarnos, seguramente sentiremos miedo; en cambio si ante el mismo ruido pensamos que algo se ha caído, sentiremos tranquilidad.

Así si controlamos nuestros pensamientos, somos capaces de controlar nuestros sentimientos y sensaciones. Generalmente creemos que son las cosas o las personas lo que nos hacen felices, pero no es así. Somos nosotros los responsables, porque son nuestros pensamientos respecto de las cosas y de la gente lo que nos hace infelices.

Ya los sofistas decían que el hombre no sufre por las cosas que les pasa, sino por lo que piensan al respecto.

Para llegar a ser una persona libre tenemos que aprender a pensar de forma diferente. Así empezaran a surgir nuevos sentimientos orientados a la libertad personal.

Crecimos en un ambiente cultural donde nos enseñaron que no somos responsables de nuestros sentimientos y sensaciones, esto se ve en frases como:
  • "me haces sentir mal"
  • "no puedo evitar sentir lo que siento"
  • "esa persona me enferma"
  • "tengo miedo a las alturas"
  • "me haces hacer el tonto en público"
Ahora podemos escribir una lista, haciéndonos responsables de lo que pensamos, y consecuentemente sentimos:
  • "me hice sentirme mal"
  • "puedo evitar sentir lo que siento, pero elegí estar enojado"
  • "yo me enfermo a mi mismo"
  • "yo me asusto a mi mismo en las alturas"
  • "yo hago el tonto por tomar más enserio tus opiniones respecto a mí mismo que las mías propias, y por creer que los demás hacen lo mismo"
El hacernos cargo de nosotros mismos implica un esfuerzo más grande que especular con ideas nuevas. Implica la determinación, la decisión de ser feliz y de enjuiciar y destruir cada uno de los pensamientos que tos producen infelicidad autoinmovilista. Igual que tenemos la libertad de elegir la felicidad, también podemos elegir entre un comportamiento autorrealizante en lugar de uno autoderrotante. De nosotros y de nuestras elecciones depende que las experiencias de nuestras vidas sean estimulantes y agradables.

Empecemos a examinar nuestra vida a la luz de las decisiones que tomamos o dejamos de tomar. Esto nos hará responsables de lo que somos y sentimos, tomando conciencia de las posibilidades de opción que estan a nuestro alcance.

Somos la suma de nuestras opciones.

Fuente: Tus zonas erroneas. Wayne Dyer
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