3 de noviembre de 2012

Juventud (René Trossero)



La juventud es como la aurora en un día, sólo la
lloran como perdida en la hora del ocaso los que no
vivieron; los otros esperan el ocaso para el
descanso.

La juventud es un tesoro. Lo importante no es cómo
conservarlo, sino cómo invertirlo.

Tanto empeño en no envejecer, tal vez signifique que
todavía no descubriste para qué vivir.

René Trossero
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Errar (René Trossero)



Si nunca ensayas "el borrador de tu vida" por temor
a equivocarte, nunca tendrás nada para pasar en
limpio.

El error en el hombre es parte del camino y de la
búsqueda, como cada escalón es parte del ascenso,
aunque cada uno no te deje en la meta.

El hombre maduro acepta sus errores como suyos,
acepta su capacidad de equivocarse y tiene el coraje
de esforzarse para enmendarse; pero sin multiplicar
los autorreproches cuando reconoce que hizo lo
posible.

René Trossero
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2 de noviembre de 2012

Rostro (René Trossero)




Tú eres el artífice de tu rostro. La cirugía puede
modificarlo desde afuera, pero son tus sentimientos
los que lo hacen expresivo desde adentro.

Tu rostro es el primer mensaje que transmites cuando
te encuentras con los otros. ¿Sabes lo que dice...?
No está mal que cuides tu rostro y lo embellezcas
con cuidados y cosméticos, pero no olvides que
ningún cosmético suple la bondad y la riqueza
personales que no tienes, ni oculta la maldad y la
pobreza de tu mundo interior.

Cuando no recibas de los otros la respuesta que
esperas a tus palabras, trata de averiguar lo que
dices con tu rostro y tal vez comprendas muchas
cosas... 

René Trossero
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La Sonrisa (René Trossero)



La sonrisa es en tu rostro como la sal en los
alimentos: muy poca los hace insípidos, demasiada
los hace insoportables.

La sonrisa auténtica es como una puerta entreabierta
que invita a entrar; la sonrisa forzada es una
trampa que asusta y ahuyenta.

Los animales nunca ríen, los tontos ríen siempre y
el hombre cuerdo ríe oportuna e inteligentemente.
Cuando tensas tus labios para mostrarme una sonrisa
forzada, adivino tu llanto contenido, la rabia que
ocultas o la inseguridad que disimulas.

René Trossero
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Sufrimiento (René Trossero)


Es posible que nada te cause tantos sufrimientos
como tu miedo de sufrir.

Por temor de sufrir tu soledad, sufres el tormento
de una mala compañía.

Por temor de sufrir el corte de una relación, sufres
por años el infierno de una mala pareja.

Por temor de sufrir el peso de las responsabilidades
del adulto, sufres de por vida el pesar de obrar
como un niño inválido.

Por temor de sufrir a causa de tus errores, sufres
las consecuencias del terrible error de no
comprometerte ni jugarte nunca.

Por temor de sufrir el rechazo de los otros, sufres
en tu soledad y tu aislamiento sin nunca salir hacia
el encuentro.

Por temor de sufrir el que alguien no te quiera,
sufres por comportarte tan huidiza o posesivamente,
que logras que todos huyan y te dejen solo.

Por temor de sufrir una relación sexual no bien
lograda, sufres por años la castración de una
impotencia impuesta.

Por temor de sufrir en el infierno, sufres un
infierno anticipado impidiéndote vivir en plenitud y
libertad.

Por temor de sufrir el fracasar en tus empresas,
sufres el terrible fracaso de no emprender ninguna.

Por temor de sufrir el verte sin dinero, sufres por
no disfrutar del dinero que hoy tienes.

Por temor de sufrir la alienación capitalista,
sufres resignado la esclavitud comunista, y por
temor de sufrir el demonio marxista, sufres paciente
el infierno capitalista.

Por temor de sufrir porque tu hijo dé un mal paso,
sufres la pena de verlo sobreprotegido e inmaduro,
incapaz de dar un paso.

Por temor de sufrir la perdida del hijo cuando
crece, sufres por verlo a tu lado fracasado.

Por temor de sufrir la despedida de tus muertos,
sufres el dolor interminable de las muertes no
aceptadas.

El temor sano al sufrimiento es una señal de alarma,
que suena a tiempo para que evites el dolor
innecesario, el temor enfermo al sufrimiento es una
alarma que suena siempre, te impide vivir y te causa
sufrimientos evitables.

René Trossero
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1 de noviembre de 2012

La Rutina (René Trossero)




La rutina no es una consecuencia necesaria de lo
acostumbrado y repetido, sino de lo que se vive sin
apasionamiento; y los que aman viven apasionadamente
lo repetido y acostumbrado.

No se vence y supera la rutina cambiando de lugar o
de actividad, sino cambiando la actitud ante la
vida.

La rutina no es un resultado necesario del tiempo
que transcurre, sino de tu modo de vivir y de sentir
lo que vives. ¡Los árboles viejos también florecen y
tienen primaveras!

La rutina no está en las cosas, sino en tu corazón.

No es la rutina la que mata el amor en las parejas,
sino la falta de amor la que hace rutinaria la
convivencia.

El árbol se desnuda en el otoño y se viste en
primavera. Siempre lo mismo. ¡Siempre la vida! Y la
vida nunca es rutinaria...

Las personas rutinarias se aburren de todo. Los
apasionados lo viven todo intensamente.

René Trossero
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Luz y Camino (René Trossero)



No dejes de marchar cuando no hay camino, deja que
tus pies abran el tuyo; ni te detengas cuando se ha
hecho oscuro, ilumina tu andar con la luz que hay en
tí mismo.

La oscuridad más terrible no es la que te rodea,
sino la que te habita;
y la luz más bella no es la que te ilumina desde
afuera, sino la que asoma en tus ojos, desde
adentro.

No exijas más luz que la necesaria para ver lo
necesario, ni más camino que para andar esta
jornada.

El camino más malo no es tan malo, si por él vas a
tu meta; y el camino más bueno no es tan bueno, si
por él no llegas a destino.

No sabrás si hay luz
mientras tus ojos no se hayan abierto;
ni sabrás si hay camino
mientras tus pies no hayan andado.

Si arde encendida la lámpara de tu interior,
caminarás en la luz en medio de tinieblas;
si tu lámpara interior se apaga, en medio de la luz
caminarás a oscuras.

René Trossero
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31 de octubre de 2012

En tu Vida



No culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie, porque fundamentalmente tú has hecho tu vida.

Acepta la responsabilidad de edificarte a tí mismo, y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar otra vez, corrigiéndote.

Nuca te quejes del ambiente ó de quienes te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer. Las circunstancias son buenas ó malas según la voluntad ó la fortaleza de tu corazón.

Aprende a convertir toda situación difícil en una arma para luchar.

No te quejes de tu pobreza, de tu soledad ó de tu suerte, enfréntate con valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos, y la prueba que has de ganar.

No te amargues de tu propio fracaso, ni se lo cargues a otro, acéptate ahora ó seguirás justificándote como un niño.

Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar, y que ninguno es tan terrible para claudicar.

Deja ya de engañarte, eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso.

Si tu has sido el ignorante, el irresponsable, tú, únicamente tú, nadie pudo haber sido tú.

No olvides nunca, que la causa de tu presencia es tu pasado, como la causa de tu futuro es tu presente.

Aprende de los fuertes, de los valientes, de los audaces, imita a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones, a quienes vencieron a pesar de todo.

Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo, y tus problemas sin alimento morirán.

Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande, que es el más grande de los obstáculos.

Mírate en el espejo de ti mismo.

Comienza a ser sincero contigo mismo, reconociéndote por tu valor, por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte.

Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo; reconociéndote a tí mismo más libre y más fuerte, dejarás de ser un títere de las circunstancias, porque tú mismo eres tu destino.

Levántate y mira por las mañanas, y respira la luz del amanecer.

Tú eres la parte de la fuerza de la vida.

Ahora despierta, camina, lucha.

Decídete de una vez y triunfarás en la vida.
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Los Peregrinos



Hoy les comparto esta bella canción de Horacio Ferrer, cantada por Jairo.
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30 de octubre de 2012

Cada vez..



Cada vez que cortas una flor para poseerla, ya empiezas a perderla.
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29 de octubre de 2012

Decálogo Para Vivir Mejor (René Trossero)



1- ACEPTA LA REALIDAD
No la niegues con ilusiones vanas, ni la agrandes con fantasías catastróficas. Esas son dos tentaciones ante lo difícil y doloroso de la vida.
Dos tentaciones paralizantes; porque si nada malo te desafía, nada tienes que hacer para encararlo, y si lo que sucede es tan tremendo, ya no vale la pena hacer nada.

 2- SUFRE CON VALOR Y REALISMO
No niegues ni calles tu dolor y tu enojo, ni aumentes tu sufrimiento imaginando lo malo que aún no sucedió y tal vez nunca suceda.
La queja y el lamento tienen su valor como desahogo… ¡ En su medida!
El dolor sano , despierta tu capacidad de re-accionar, y el enojo, la rabia, surgen para que afrontes la dificultad.

 3- VALORA LA SITUACIÓN COMO UN DESAFÍO Y UNA OPORTUNIDAD
 No mires tus “tiempos malos” , como una amenaza que va a destruirte. Míralos como un desafío y una oportunidad para crecer, para que seas más y mejor tú mismo.

4- APRENDE A PERDER SIN PERDERTE TÚ MISMO
En la gran apuesta de la vida, lo importante no es ganar o perder cosas, sino ganarte o perderte a ti mismo.
Perder “cosas”, “lo que tienes”, puede ser doloroso, pero es una oportunidad para que valores lo que eres, un desafío a que te mires a ti mismo.

5- LUCHA CON VALENTÍA Y CON INTELIGENCIA
Cuando los “ tiempos son malos” , la reacción sana está en que luches para cambiar lo que se puede…Ni rebelarte encaprichado, ni resignarte resentido porque no todo es posible, te conducirá a salir ganando.
En la lucha creces tú  como persona, aunque no logres el objetivo de tu esfuerzo.

6- RECONOCE Y AGRADECE LO QUE TIENES
Es de necio dejar de ver, de valorar y de disfrutar lo que se tiene, para llorar y lamentar lo que no se tiene o lo que se perdió.
Muchas veces nos hace bien perder algo de lo que tenemos, para valorar mejor lo que somos y lo que aún nos queda.

 7- MIRA A LOS OTROS Y AMA A TUS HERMANOS
No dejes que el dolor, te encierre en ti mismo.
Si miras a tu alrededor, verás que honestas solo en el naufragio, y comprenderás, que ayudando a otros a salvarse, tú también llegas antes a la orilla.
No compares sólo “para arriba”, compara “para abajo”, mirando a los que tienen menos o perdieron más.

8- ESPERA CON PACIENCIA Y CON ESPERANZA

No te impacientes como un niño que lo quiere “ todo y ya”. Aprende a postergar, a contar con el tiempo. Espera con paciencia.
Aprende a esperar con esperanza.
Y la esperanza más hermosa es la que nace en las situaciones más desesperantes.
La esperanza, hecha carne en tu vida, te ayuda a vivir de otra manera, a ser de otro modo…La esperanza como el amor, es un bien y un valor en sí misma, un bien de la persona.

9- PERDONA, SI LOS HAY, A LOS CULPABLES DE TUS MALES
No ganas nada, y pierdes el tiempo, buscando culpables de tus males, en Dios, en los otros, en el destino. El odio y el rencor envenenan el alma y paralizan tu capacidad creativa para reaccionar sanamente ante tus problemas, disminuyendo tus energías y haciendo que eludas o postergues encarar tu responsabilidad.

10- ORA A TU DIOS, SI LO TIENES
 Pero no lo hagas infantilmente, pidiéndole que venga en tu auxilio con un milagro, resolviéndote como a un niño los problemas.
Pídeles, creyendo que no viene como un mago, desde afuera, sino que te sostiene desde adentro, para que te juegues con responsabilidad ante la vida.

René Trossero
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28 de octubre de 2012

Desiderata



Escucha entonces la sabiduría del sabio:

“Camina plácidamente entre el ruido y las prisas,

y recuerda que la paz puede encontrarse en el silencio.

Mantén buenas relaciones con todos en tanto te sea posible, pero sin transigir.

Di tu verdad tranquila y claramente;

Y escucha a los demás,

incluso al torpe y al ignorante.

Ellos también tienen su historia.

Evita las personas ruidosas y agresivas,

pues son vejaciones para el espíritu.

Si te comparas con los demás,

puedes volverte vanidoso y amargado

porque siempre habrá personas más grandes o más pequeñas que tú.

Disfruta de tus logros, así como de tus planes.

Interésate en tu propia carrera,

por muy humilde que sea;

es un verdadero tesoro en las cambiantes visicitudes del tiempo.

Sé cauto en tus negocios,

porque el mundo está lleno de engaños.

Pero no por esto te ciegues a la virtud que puedas encontrar;

mucha gente lucha por altos ideales

y en todas partes la vida está llena de heroísmo.

Sé tu mismo.

Especialmente no finjas afectos.

Tampoco seas cínico respecto al amor,

porque frente a toda aridez y desencanto,

el amor es tan perenne como la hierba.

Acepta con cariño el consejo de los años,

renunciando con elegancia a las cosas de juventud.

Nutre la fuerza de tu espíritu para que te proteja en la inesperada desgracia,

pero no te angusties con fantasías.

Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.

Más allá de una sana disciplina,

sé amable contigo mismo.

Eres una criatura del universo,

al igual que los árboles y las estrellas;

tienes derecho a estar aquí.

Y, te resulte o no evidente,

sin duda el universo se desenvuelve como debe.

Por lo tanto, mantente en paz con Dios,

de cualquier modo que Le concibas,

y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones,

mantente en paz con tu alma

en la ruidosa confusión de la vida.

Aún con todas sus farsas, cargas y sueños rotos,

éste sigue siendo un hermoso mundo.

Ten cuidado y esfuérzate en ser feliz”.
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27 de octubre de 2012

No es lo Mismo (René Trossero)


No es lo mismo ser bueno,
que ser incapaz de ser malo.
No es lo mismo ser pacífico,
que ser cobarde.
No es lo mismo ser casto,
que ser impotente o reprimido.
No es lo mismo ser creyente,
que “practicar” algunos ritos religiosos.
No es lo mismo ser patriota,
que odiar a los extranjeros.
No es lo mismo ser humilde,
que ser incapaz de valorarte a ti mismo.
No es lo mismo perdonar,
que dejarte pisotear, incapaz de defenderte.
No es lo mismo ser generoso,
que dar una limosna para sentirte bueno.
No es lo mismo ser adultamente libre,
que ser adolescentemente rebelde.
No es lo mismo vivir con libertad tu sexualidad,
que ser esclavo de tus “instintos”.
No es lo mismo amar a tus padres,
que necesitarlos cuando ya no los necesitas.
No es lo mismo estar al servicio del prójimo,
que servirte del prójimo para parecer virtuoso.
No es lo mismo creer en Dios, que es la verdad,
que sentirte dueño de la verdad
y Dios para juzgar y condenar a los otros.

René Trossero
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